El poder hegemónico genera imaginarios visuales que se repiten en el tiempo, construyendo relatos históricos que persisten y conforman memorias individuales y colectivas. El desentierro -de los libros- intenta pendular sobre las imágenes de esos procesos vitales que se dan en las zonas de conflicto en un mismo territorio, como una forma de comprender la devastación, el renacimiento y la interacción entre lo colectivo y nuestras biografías.

 

Un cruce de tiempos que comparten intersticios visuales que se reiteran a lo largo de los últimos 200 años alrededor del mismo territorio y  sus conflictos estructurales en relación a la legitimidad de la tierra. Son todas imágenes que acompañan los relatos oficiales y las formas con las que nombramos aquello que acontece ahí:  “tomas”, “conquistas” “desalojos”, “entierros”. 

 

Este proyecto se construye a partir de apuntes fragmentados sobre el mito de origen del Estado Nacional, sobre relatos refrendados por los registros de la prensa hegemónica en el marco del terrorismo de Estado y las derivas familiares de un hecho de censura ocurrido en 1976, en el terreno de una casa de infancia mientras esos relatos están ocurriendo.

 

¿Qué mecanismos de poder determinan las imágenes que prevalecen? ¿Cómo se preservan las imágenes donde hay  gestos de supervivencia? ¿Qué  legitima la propiedad de la tierra? ¿Qué estamos dispuestxs a naturalizar?